A las 7:00 estábamos listos. Desayunamos en el hotel, que tenía un menú único que ofrecer por la escasez.
Contactamos con Carolina y con Rafael. Los ubicamos y fuimos directo al único local que sus vecinos defendieron en todo Cumaná para evitar que una turba lo saqueara.
En organización con el consejo comunal y con los vecinos de la urbanización Gran Mariscal se vendieron combos de alimentos. Era uno de los pocos abiertos ese día y la gente estaba ansiosa por poder comprar lo que no conseguían por escasez o por estar todos los comercios cerrados.
Tras el calor de la hora que compartimos con Luis Díaz - dueño del local desde hace 28 años y que expresó su satisfacción de tener su local en una pieza - partimos al centro de la perimetral a seguir observando cómo la gente hacía cola en los pocos locales que había abiertos.
Por fin encontramos la única panadería abierta ese día: Vendía tres canillas (barras de pan como Baguettes) por 450 bolívares con supervisión de la GNB y del consejo comunal de la zona. La cola (¿cuándo no?) superaba el centenar de personas, entre jóvenes y tercera edad.
El recorrido nos llevó de nuevo a tres nuevos locales saqueados durante la primera ola de ataques y a sus dueños conversando sobre la situación que vivieron. Sin embargo, era prioridad enviar lo recogido y mandarlo previo al viaje a Puerto La Cruz.
Tomamos ruta al Diario de Sucre y enviamos la información correspondiente. A las 6pm agradecimos a Rafael y a Carolina su ayuda. Nos montamos y nos fuimos.
El viaje nos llevó a accidentarnos un poco después de Mochima. Recalentados. Luego, en la entrada de Anzoátegui, municipio Guanta, está la planta de cemento de Pertigalete - la más grande en Venezuela y por la que literalmente se matan entre sí mafias de sindicatos para trabajar en ella - y ocurrió que, a pesar de ser un hito importante en nuestra ruta, no nos quisimos parar. El auto pensó diferente. Recalentados de nuevo.
Recobramos la tranquilidad, la ruta y el carro, luego de estar detenidos justo en la alcabala frente a la salida de gandolas de la super fábrica de cemento por 30 minutos.
Llegamos a Puerto La Cruz y decidimos acercarnos a Paseo Colón, buscar donde comer y dormir. Justo al estacionarnos, el carro llegó a su tercer recalentamiento. Para nuestra mala suerte solo conseguimos dos hoteles con habitaciones. Uno un motel de mal aspecto y otro hotel - justo al lado - de mal aspecto también. Escogimos el hotel Parador Turístico Senador. Escogimos mal.
Al levantarnos no había luz. Recogimos equipos y los montamos en el carro. Salimos rondando a encontrarnos con dos contactos. Eso nos llevó al Mercado Municipal de Puerto La Cruz. Había ocurrido un conato de saqueo hace unos instantes.
Llegamos, nos encontramos con José, caminamos al interior del mercado. Dimos varias vueltas, vimos a la Guardia Nacional y la Policía Nacional. Conversamos con el encargado de administración y al terminar de entrevistarlo sonaron varios disparos; corrimos al otro lado del mercado y nos encontramos con la Policía del Municipio Sotillo deteniendo a seis personas luego de intentar provocar un saqueo y robar a los transeúntes a las afueras del mercado. La contramedida fue cerrar el mercado.
Visitamos los locales saqueados de Barcelona - de hecho conseguimos en la panadería Fluripan el primer establecimiento atacado - y otros que corrieron la misma suerte.
Resumimos nuestra jornada a las 3:00 pm para poder enviar material. Al terminar, agradecimos a José y Adriana, quienes nos ayudaron con las direcciones y aprovechamos de partir. Salimos de Barcelona a las 5:20 pm.
Paramos a comer en el simbólico Arturos que está poco antes de Puerto Píritu y seguimos de ruta a Caracas. Llegando a Guatire explotó el caucho delantero izquierdo. Colocamos el de repuesto. 1 kilómetro más adelante explotó también. Nuestra entrada triunfal a Caracas fue en una grúa, que tenía más iluminación que los 328 kilómetros entre Puerto La Cruz y la capital.
Contactamos con Carolina y con Rafael. Los ubicamos y fuimos directo al único local que sus vecinos defendieron en todo Cumaná para evitar que una turba lo saqueara.
En organización con el consejo comunal y con los vecinos de la urbanización Gran Mariscal se vendieron combos de alimentos. Era uno de los pocos abiertos ese día y la gente estaba ansiosa por poder comprar lo que no conseguían por escasez o por estar todos los comercios cerrados.
Tras el calor de la hora que compartimos con Luis Díaz - dueño del local desde hace 28 años y que expresó su satisfacción de tener su local en una pieza - partimos al centro de la perimetral a seguir observando cómo la gente hacía cola en los pocos locales que había abiertos.
Por su puesto, la presencia policial y militar no amainó durante nuestro segundo día. El CONAS (Comando Operativo Nacional Antisecuestro) de la Guardia Nacional Bolivariana, funcionarios de la GNB y de la Policía Nacional seguían en las calles ejerciendo "control".
Por fin encontramos la única panadería abierta ese día: Vendía tres canillas (barras de pan como Baguettes) por 450 bolívares con supervisión de la GNB y del consejo comunal de la zona. La cola (¿cuándo no?) superaba el centenar de personas, entre jóvenes y tercera edad.
El recorrido nos llevó de nuevo a tres nuevos locales saqueados durante la primera ola de ataques y a sus dueños conversando sobre la situación que vivieron. Sin embargo, era prioridad enviar lo recogido y mandarlo previo al viaje a Puerto La Cruz.
Tomamos ruta al Diario de Sucre y enviamos la información correspondiente. A las 6pm agradecimos a Rafael y a Carolina su ayuda. Nos montamos y nos fuimos.
El viaje nos llevó a accidentarnos un poco después de Mochima. Recalentados. Luego, en la entrada de Anzoátegui, municipio Guanta, está la planta de cemento de Pertigalete - la más grande en Venezuela y por la que literalmente se matan entre sí mafias de sindicatos para trabajar en ella - y ocurrió que, a pesar de ser un hito importante en nuestra ruta, no nos quisimos parar. El auto pensó diferente. Recalentados de nuevo.
Recobramos la tranquilidad, la ruta y el carro, luego de estar detenidos justo en la alcabala frente a la salida de gandolas de la super fábrica de cemento por 30 minutos.
Llegamos a Puerto La Cruz y decidimos acercarnos a Paseo Colón, buscar donde comer y dormir. Justo al estacionarnos, el carro llegó a su tercer recalentamiento. Para nuestra mala suerte solo conseguimos dos hoteles con habitaciones. Uno un motel de mal aspecto y otro hotel - justo al lado - de mal aspecto también. Escogimos el hotel Parador Turístico Senador. Escogimos mal.
Al levantarnos no había luz. Recogimos equipos y los montamos en el carro. Salimos rondando a encontrarnos con dos contactos. Eso nos llevó al Mercado Municipal de Puerto La Cruz. Había ocurrido un conato de saqueo hace unos instantes.
Llegamos, nos encontramos con José, caminamos al interior del mercado. Dimos varias vueltas, vimos a la Guardia Nacional y la Policía Nacional. Conversamos con el encargado de administración y al terminar de entrevistarlo sonaron varios disparos; corrimos al otro lado del mercado y nos encontramos con la Policía del Municipio Sotillo deteniendo a seis personas luego de intentar provocar un saqueo y robar a los transeúntes a las afueras del mercado. La contramedida fue cerrar el mercado.
Visitamos los locales saqueados de Barcelona - de hecho conseguimos en la panadería Fluripan el primer establecimiento atacado - y otros que corrieron la misma suerte.
Resumimos nuestra jornada a las 3:00 pm para poder enviar material. Al terminar, agradecimos a José y Adriana, quienes nos ayudaron con las direcciones y aprovechamos de partir. Salimos de Barcelona a las 5:20 pm.
Paramos a comer en el simbólico Arturos que está poco antes de Puerto Píritu y seguimos de ruta a Caracas. Llegando a Guatire explotó el caucho delantero izquierdo. Colocamos el de repuesto. 1 kilómetro más adelante explotó también. Nuestra entrada triunfal a Caracas fue en una grúa, que tenía más iluminación que los 328 kilómetros entre Puerto La Cruz y la capital.
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