Este verano se me dio la oportunidad para conocer y disfrutar durante 20 días de Europa. La tomé sin pensarlo. Lo primero que tengo que alegar es que justo antes de abordar el avión recibí la sesión de cateo más íntima de mi vida y sin derecho a número telefónico. Los hechos: Un militar realiza la sesión de cateo y literalmente tocó todo donde pudo con "el fin de descubrir a un traficante", según sus declaraciones. Después, no conforme con haber tocado como quiso a más de 50 personas que estaba a punto de no ver más nunca (el sueño de cualquier pervertido), se dio una situación muy extraña y poco común: todos los pasajeros de procedencia china eran guiados y ,evitando la sesión de manoseo, colocados de primeros para abordar el avión. Mismo militar, misma inteligencia: "Es que están condenados a muerte por tráfico de drogas". ¿Qué puedo decir? Seguro las demás personas en la cola teníamos cara de idiotas. Abordé emocionado ese pájaro gigantesco de hierro, conseguí m...
Una ventana para escribir sobre periodismo, mostrar trabajos fotográficos y más