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| ¿Monotonía? |
La monotonía es el principal síntoma del conformismo del alma. Si bien es verdad que Albert
Einstein dijo que: “la monotonía y la soledad de una vida callada estimula la mente creativa”,
también lo dijo hace más de 50 años.
Hoy por hoy, la vida ha cambiado. Igual que la monotonía. Antes era un concepto. Ahora, se ve
provista de presencia en el trabajo, el amor, el hobbie, más que un todo. Una puesta en escena
moderna como la película de Jim Carrey, “Sí señor”, en la que interpreta la vida de Carl Allen, te
da un acercamiento de una vida aciaga a la soledad, en la que no encuentra emoción porque "no se
deja llevar".
La liberación de ese espíritu es lo que nos trae aquí, a este momento, a repensar la mañana,
más allá del café o el desayuno. De la ruta que tomas siempre. Del saludo que quieres dar. Del
acercamiento. Del reconomiento e interpretación de ti mismo en la sociedad o fuera de ella.
Las redes sociales han plagado de muestras de cómo la monotonía golpea a la gente en la cara y
la deja atornillada a la costumbre. Pero ¿qué sucede cuándo esa monotonía está amenazada con
algo nuevo? Algo distinto, emocionante, que seduce tus sentidos, que te llama. Pues, triste pero
cierto, encontramos divorcios, peleas, mal gastos.
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| ¿Casa, trabajo, casa, vida? |
¿Qué es lo que sucede entonces? ¿Acaso no somos capaces de controlar nuestras propias ansias?
Ciertamente es más complicado para el ser humano asumir una vida llena de sorpresas, tomando
en cuenta que las rutinas nos vienen tan bien y tienen resultados tan extraordinarios en nosotros
(tomemos el ejemplo del ejercicio, que tomado como un hábito tendrá muy buenos resultados).
Pero incluso las cosas rutinarias, sin emoción, tienen el mismo efecto que la tan mencionada
monotonía. La vida es emocionante, especialmente si se toma en cuenta en hacer algo que nunca
habías imaginado, como tomar clases de un instrumento, o cosas aun tan sencillas como caminar
por un parque al que no habías entrado.
Tomando los mismos ejemplos mencionados previamente, la monotonía de Einstein fue
contrarrestada con esa “mega” fotografía en la que nos saca la lengua, y aquel pequeño detalle de
su brillantez. A Carl Allen le tomó muchos cursos, pero conoció a la mujer de su vida.
No obstante, la moraleja no está más enredada porque no hay más pabilo. El ser humano pierde
más tiempo buscando algo que le guste que haciéndolo, y cuando lo hace mucho se aburre. Más
allá de este pensamiento, se debe priorizar la satisfacción personal por medio de momentos
emocionantes, que tengan un significado mágico detrás de cada dichosa fotografía y de cada
comentario en una palestra pública.


:) Definitivamente me incitas a hacer cosas ;)
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