Lloro y se desbordan sentimientos. Llora el cielo y se desborda mi ciudad. Entre nubes oscuras y grises calles, se ahogan los lamentos de los ciudadanos, la cabida de mi humanidad entre tan poco aire y tanto líquido es como la presencia de una aguja en un pajar. La fuerza de las luces, el estruendo del tráfico, la intensidad de la gente, el aullido de los perros al unísono, el llanto de un niño... Cuando el zinc no aguantó, los bloques calleron, la canal creció, los gritos que emanaban de las quebradas que cobraban conciencias y pulsos a su paso... Así también me quejo y reclamo; por lo tanto protesto y pido, aquel niño que cubrió su piel de barro y sus manos de esperanza. Nunca salió. Pintamos de colores su recuerdo. La pluma de la naturaleza nunca escribió matar a sus hijos, con reprenderlos bastaba. Guaraira Repano ve caer sus aguas, y con ellas, cual hilos echados al aire, casas, edificios, vidas, mi vida... .
Si aquel sentado en trono de bronce, adornado en un marco de leyes cubierto de un listón de ego, no ve, no oye, no habla; a descaro mayor repudio, que sin agua que se pueda beber, es agua la que te bebe. Vi mi reflejo irse, la luz hizo lo propio. La ola crecía y se llevaba trocitos de mi nación. Algunos no volvieron. A priori, cargar, caminar y consolar. La voz da pinceladas de bien. No hay derecho a tanta tristeza ni a tanto dolor. Mi ciudad sigue llorando. Gime y pide ayuda cuando el olor a azufre invade el cuarto. Espléndida ocasión para aprovechar, para ganar voluntades; corazones rotos, una inyección de sol haría todo tan fácil.
Dormí arrullado por le viento entre los árboles y palabras amigas, una risa corta y la caricia de premio. No me gusta conformarme, pero la necesidad no sabe de gustos ni preferencias, desventurados cerros pues, yo que te conozco caeré al igual que tu mano de cansancio.... Hoy te extrañe, esperaba verte llena de luz, como siempre - como casi siempre - y llegar a tocar el hogar. Ahora te veo desde arriba. Ahora siempre te extrañaré, pero cuando llore tu cielo, recuerda que también lo haré, y de volverse a desbordar mi antigua ciudad, deja que la lluvia toque tu tez, porque solo así te sentiré.
Decidí hacer un review de Mass Effect Andromeda para PS4, que terminé recientemente. Esto es una ocasión especial. Hacer una secuela de una de las sagas más exitosas de la historia de los videojuegos no es fácil. Las expectativas para Mass Effect Andrómeda estaban por las nubes antes de que el juego si quiera se hubiese anunciado. Cuando se empezaron a filtrar informaciones de su desarrollo tampoco dio tranquilidad a los más asiduos fanáticos de la saga - 10 años en desarrollo, personal iba y venía en las oficinas de Bioware, nuevo motor gráfico, y pare de contar. Pero entremos en materia: Andrómeda se aleja de la trilogía original, no solo por sus variados bugs gráficos, sino también porque nos recuerda que la humanidad tiene que pelear por ganarse un espacio en una galaxia que tiene vida inteligente pero no muy amistosa. No hay aliados, no hay conquista. Todo está por hacerse en esta galaxia. La historia se sitúa paralelamente a Mass Effect 2 ...
Comentarios
Publicar un comentario